Miercoles, enero 07, 2026

4 enero, 2026

Redacción PH

Resiliencia y esperanza en el 2026: México florece

Rubén Israel Gatica Gómez

El 2025 ha sido un año particularmente complejo para México. La convergencia de desafíos económicos, inseguridad en algunas regiones, y las secuelas de eventos climáticos extremos han creado un panorama donde, según datos de la OMS local, los casos de depresión y ansiedad han alcanzado niveles históricos. Sin embargo, bajo esta superficie de dificultades, algo profundo y vital sigue latiendo en el corazón del país.

México no es ajeno al caos. Su misma historia es un testimonio de renacimiento continuo. Desde las transformaciones precolombinas hasta los movimientos sociales modernos, los mexicanos han desarrollado una capacidad única para encontrar luz en la oscuridad. En el 2025, esta herencia se ha manifestado de formas extraordinarias:

Comunidades que tejen redes de apoyo

En colonias de Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey, han surgido “redes vecinales de salud mental” donde psicólogos voluntarios ofrecen talleres comunitarios en parques y centros culturales. Estos espacios se han convertido en modernos “temazcales emocionales“, donde se procesa colectivamente el estrés y la incertidumbre.

El caos ha desatado una explosión creativa sin precedentes. Colectivos de artistas en Oaxaca transforman noticias alarmantes en murales que cuentan historias de resistencia. Músicos callejeros en Puebla han desarrollado “canciones terapéuticas” basadas en ritmos tradicionales con letras que abordan abiertamente la salud mental.

Ejercicios inspirados en la sabiduría mexicana (práctica propósitos del 2026)

1. El “Tequio” emocional

Inspirado en la tradición oaxaqueña del trabajo comunitario, cree su propio “tequio emocional“: cada semana, intercambie una hora de escucha activa con alguien de su comunidad. No se trata de dar consejos, sino de prestar presencia completa. Como dice el refrán: “Entre compadres nos debemos sostener”.

2. La práctica del “milagro cotidiano”

México es tierra de milagros, pero no solo los grandes. Cada noche, identifique tres “milagros cotidianos” que presenció: el puesto de tamales que sigue brillando en la madrugada, el vendedor de flores que ornamenta la esquina, la sonrisa persistente del tendero a pesar de las dificultades.

3. Reestructuración con sabor a México

Cuando los pensamientos catastróficos aparezcan, pregúntese: “¿Qué haría en esta situación una abuela mexicana?” Generalmente, la respuesta involucra alguna combinación de: alimentarse bien (“un buen caldo no falla”), acción práctica (“a lo hecho, pecho”), y fe en la vida (“no hay mal que dure cien años”).

SI tienes alguna duda de cómo afrontar los estas prácticas, no lo dudes, acércate a un adulto mayor, tiene la respuesta o muchas sugerencias para aclarar tu panorama.

Contrario a lo que muchos podrían pensar, el caos del 2025 ha hecho que muchos mexicanos redescubran las profundidades de su propio país:

Mientras lo humano se desorganiza, el vuelo de las monarcas en Michoacán sigue su ciclo perfecto. Las ballenas grises llegan puntuales a Baja California. El Popocatépetl y el Iztaccíhuatl continúan su vigilancia eterna. Estas permanencias ofrecen un consuelo profundo: hay ciclos mayores a nuestros problemas temporales.

Visitar cualquier mercado tradicional – La Merced, Mercado de Abastos en Guadalajara, el mercado de Xochimilco – es presenciar un milagro diario de perseverancia. Los colores, aromas y vitalidad son recordatorios sensoriales de que la vida insiste, brota, se ofrece generosamente incluso en tiempos difíciles.

En Chiapas y Yucatán, terapeutas están integrando prácticas mayas de equilibrio emocional con técnicas cognitivo-conductuales. En el norte, la tradición rarámuri de correr largas distancias se ha adaptado como “terapia de movimiento” para procesar ansiedad.

Aprendizajes del México del 2025

  1. La “Desesperanza Activa”: No esperar pasivamente que las cosas mejoren, sino crear pequeños espacios de belleza y orden dentro del caos. Como plantar un geranio en una lata en el balcón de un departamento pequeño.
  2. El Humor como Supervivencia: La capacidad mexicana de reírse de la tragedia no es evasión, sino un acto de alquimia psicológica que transforma el plomo del miedo en el oro de la conexión humana.
  3. La Fiesta como Resistencia: Las celebraciones que continúan – los Días de Muertos, las posadas reinventadas, los cumpleaños en espacios públicos – no son negación de la realidad, sino afirmación de que algunos lazos son más fuertes que cualquier circunstancia.

Mirando hacia adelante con raíces firmes

El México que emerge del 2025 no es el mismo que entró en él. Ha aprendido que su mayor recurso no está en el subsuelo, sino en el espíritu de su gente. Que la verdadera grandeza no se mide en crecimiento económico durante la bonanza, sino en capacidad de adaptación durante la tormenta.

Los volcanes, testigos silenciosos de siglos de historia, nos recuerdan que esta crisis también pasará. Y cuando pase, dejaremos atrás no solo cicatrices, sino nuevas fortalezas. Porque México sabe – en sus huesos ancestrales – que de la tierra más agrietada brotan las flores más resistentes, y que la luz más brillante a menudo se encuentra después de la noche más oscura.

Hoy, más que nunca, aplica aquella sabiduría popular: “¿Estamos jodidos? Sí. ¿Seguimos adelante? También. ¿Con un taco en la mano? Preferiblemente”. Porque en la combinación de realismo, perseverancia y pequeños placeres cotidianos, se encuentra la fórmula mexicana para navegar el caos sin perder el alma.

Pero,  ¿y mis adultos mayores?

Hay una conspiración que asfixia a los adultos mayores: la familia que les dice “no te preocupes”, “descansa”, “ya trabajaste suficiente”. Detrás de estas frases bienintencionadas se esconde un mensaje tóxico: tu tiempo de aportar, de desear, de proyectar, ya terminó, la tanatología en este sentido aporta sentido a la edad adulta afirmando que no es solo para morir en paz, es, sobre todo, para vivir despierto hasta el último segundo. Y vivir despierto significa planear, aunque los planes sean radicalmente distintos a los de los 30 años.

Frankl, desde los campos de concentración, nos grita a través del tiempo: incluso en las condiciones más extremas, el ser humano puede encontrar sentido. ¿Y nosotros les decimos a nuestros mayores que “ya no hay nada que buscar”?

Planear no es un hobby, es un acto subversivo.

Propongo lo políticamente incorrecto: el adulto mayor que no planea, que se entrega a la “tranquilidad” impuesta, está (a veces sin querer) acelerando su deterioro.

Desde la logoterapia más radical: la falta de proyecto es muerte en vida. No se trata de hacer “actividades para entretenerse”. Se trata de encontrar tareas pendientes del alma que solo esta etapa, con su particular sabiduría y urgencia, puede realizar.

Cuando alguien te dice “descansa ya”, parece creer que la vida es una competencia donde el premio es el cansancio extremo. Pero yo pienso diferente: detenerse es como oxidarse. Y cuando te oxidas, dejas de vivir mucho antes de que tu cuerpo diga adiós. (Esta idea vino de mis sueños).

La verdadera tanatología no prepara para una muerte dulce. Prepara para una vida feroz hasta el final. Recordar que moriremos no debería paralizarnos; debería ser el combustible para hacer ahora lo que de verdad importa.

Y lo que importa, en la vejez, podría ser justo lo contrario de lo “socialmente esperado”: no ser siempre la abuela dulce, sino a veces la abuela crítica; no el abuelo silencioso, sino el abuelo que pregunta incómodamente “¿y esto a dónde nos lleva?”.

Nuestra tarea, entonces, no sería “recuperar la esperanza” ingenua, sino forjar una esperanza crítica, una esperanza que merezca la pena, aunque sea pequeña, aunque sea solo para hoy. Algo así como: “si no tenemos nada bueno que pensar, sentir o decir, no lo hagamos” en cambio, gritemos a los mil vientos cuanto podemos agradecer a la vida por todo lo dado y de ello reflexionar cuanto hemos aprovechado de lo ya otorgado.


Rubén Israel Gatica Gómez

Maestría en Psicología Organizacional en UPAEP, Ingeniero en Sistemas Computacionales por el Instituto Universitario Puebla. Consultor, conferencista y capacitador en el área de bienestar, tanatología, liderazgo y desarrollo de empresas familiares. Miembro de la Semiotic Society of America. Alumno distinguido en certificación EMDR (Desensibilización y Reprocesamiento por Movimientos Oculares. Facilitador de Mindfulness, Compasión y Comunicación No-Violenta (MICNV) por el Instituto de Ciencias para el Florecimiento Humano–Cultivo. Realizó una estancia internacional en Oklahoma State University en el área de logística, seguridad e higiene industrial (2011), y participó en el programa Faculty Led Study Abroad UJI: Organizaciones Saludables y Resilientes (2022) por la Universitat Jaume I de Castelló, España.

Actualmente consultor, conferencista y capacitador en el área de bienestar, tanatología, liderazgo y desarrollo para adultos mayores y personas con cáncer en fase crítica o terminal. Miembro de la Semiotic Society of America.

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Redacción PH

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