Viernes, enero 09, 2026

22 septiembre, 2025

Luis Enrique Sánchez Díaz

El doble discurso en versión “honestidad barbosista”

Por doctor Luis Enrique Sánchez Díaz

El guion estaba escrito: Rosario Orozco, diputada federal y viuda del exgobernador Miguel Barbosa, subió al escenario del Complejo Cultural Universitario para hablar en nombre de la bancada de Morena Puebla. Lo hizo con un discurso previsible: presumir reformas constitucionales y legales, rendir pleitesía a la recién estrenada presidenta Claudia Sheinbaum y prometer, como dicta el manual, legislar con honestidad, responsabilidad y cercanía al pueblo.

Nada nuevo bajo el sol. Hasta que uno repara en los detalles.

Porque, más allá de la retórica edulcorada, la diputada llegó acompañada de Verónica Vélez Macuil, la célebre —o infame, según a quién se pregunte— exdirectora de Comunicación del barbosismo. Sí, la misma que trató a los medios con la punta del zapato, que convirtió las ruedas de prensa en monólogos sin preguntas incómodas y que hizo de la hostilidad hacia la prensa crítica una política institucional.

La ironía es exquisita: mientras en el escenario se pronunciaban palabras sobre “cercanía al pueblo”, en la primera fila se sentaba la encarnación del desprecio hacia la opinión pública. Un acto de ventriloquía política en donde la boca promete democracia, pero los acompañantes gritan autoritarismo.

Lo que vimos no fue un informe, fue un recordatorio. El barbosismo no se fue, sólo cambió de butacas. Orozco habla en plural —“seguiremos legislando con honestidad”—, y con ella aparece Vélez, símbolo de que la honestidad no incluye la transparencia mediática.

El mensaje es claro: mientras Sheinbaum busca consolidar una narrativa de legitimidad y modernidad, en Puebla el grupo barbosista intenta reciclar sus rostros y su estilo. La retórica de la “cercanía al pueblo” suena hueca cuando en el backstage reaparece el rostro del viejo control.

El pueblo escucha discursos de reformas. Los periodistas recuerdan el eco de portazos. Y así, entre aplausos y promesas, se gesta un doble discurso tan mexicano como la tortilla: hablar de cercanía al pueblo mientras se cultiva la distancia con la prensa.


Dr. Luis Enrique Sánchez Díaz. Profesor-investigador en la BUAP, analista político y consultor.

Blog: luisenriquesan.blog.

En X: @luisenriquesan.

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