Miercoles, enero 28, 2026

28 enero, 2026

Luis Enrique Sánchez Fernández

Enrique Agüera y las señales del poder: ¿Un retorno anunciado?

Durante años, Enrique Agüera Ibáñez pareció haberse desdibujado del mapa público de Puebla. Alejado de la vida académica, política y social que durante décadas lo tuvo como protagonista, su nombre dejó de aparecer en la conversación pública, como si el silencio fuera una forma deliberada de retiro.

Por eso llama la atención —y no poca— su reciente y discreta reaparición en la ciudad. No fue un acto político, ni una conferencia, ni un posicionamiento público. Fue, aparentemente, un “paseillo” por una escuela privada de la cual es socio. El hecho, menor en apariencia, fue consignado sin estridencias por el portal Puebla en Línea. Sin embargo, en política, nada es inocente cuando se trata de trayectorias largas y redes profundas.

La pregunta es inevitable:

¿Estamos frente a una simple coincidencia o ante el primer gesto de un retorno cuidadosamente medido?

Agüera Ibáñez no es un personaje menor ni improvisado. Es egresado de la Facultad de Administración de la BUAP, profesor, académico y director de la misma; posteriormente, rector de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla en uno de los periodos más complejos y politizados de la vida universitaria. Su carrera académica siempre estuvo entrelazada con el poder político, como suele ocurrir en Puebla, donde universidad y gobierno han mantenido históricamente vasos comunicantes.

En ese entramado aparece un nombre clave: Alejandro Armenta Mier. Ambos comparten origen académico, formación en la misma facultad y una relación que, en su momento, fue de cercanía y confianza, particularmente durante la gestión del entonces gobernador Mario Marín Torres, un periodo que marcó a toda una generación de actores políticos y universitarios.

Hoy, el contexto es otro, pero el poder sigue reconociendo a quienes saben moverse en sus códigos. Armenta Mier, ya como gobernador, ha iniciado una etapa de reacomodos y cambios de fondo en su equipo de colaboradores. No se trata solo de ajustes administrativos, sino de redefinir equilibrios, lealtades y operadores con experiencia probada.

En ese escenario, la reaparición de Agüera no puede leerse como un hecho aislado. Tras una prolongada ausencia, su “sorpresiva aparición” podría interpretarse como un ensayo de retorno, una señal hacia dentro del sistema político más que hacia la opinión pública. En Puebla, los regresos no siempre se anuncian: se dejan ver.

¿Un cargo político? ¿Un espacio de asesoría? ¿Un rol estratégico en el rediseño institucional que el nuevo gobierno busca consolidar?

No hay certezas, pero sí indicios. Y el periodismo está obligado a observarlos.

La política poblana tiene una memoria selectiva, pero también una tendencia clara: los viejos cuadros rara vez desaparecen del todo. A veces solo esperan el momento adecuado para volver a escena. La pregunta no es si Enrique Agüera Ibáñez puede regresar a la vida pública, sino si el poder actual considera que aún le es útil.

En política, como en el ajedrez, los movimientos discretos suelen preceder a las jugadas decisivas. Y este, por ahora, parece ser solo el primer movimiento.

Es cuanto.

Autor

Luis Enrique Sánchez Fernández

Periodista, economista, historiador, universitario BUAP. Con más de 40 años en los medios, ha escrito en periódicos y revistas, ademàs colaborado para radio, televisión y portales digitales. Creador de Poblanerìas y fundador de PeriodismoHoy.com. Primer director de Radio BUAP hace 25 años. Impulsor del periodismo de investigación.

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