La influenza aviar H5N1 se afianza en la Antártida

La influenza aviar altamente patógena H5N1 continúa expandiéndose en el continente blanco y mantiene bajo vigilancia a equipos científicos internacionales.
Tras tres temporadas consecutivas de detecciones, investigadores confirman que el virus se ha establecido en el ecosistema antártico y ya ha provocado muertes en diversas especies de aves marinas.
El virólogo chileno Víctor Neira, académico de la Universidad de Chile e investigador del Instituto Antártico Chileno (INACH), señaló en entrevistas difundidas el 25 de febrero que el virus permanece activo desde su primera detección en abril de 2024.
“Esta enfermedad es capaz de matar al 100% de las aves en periodos cortos de tiempo”, advirtió.
Los registros confirman circulación sostenida en 2024, 2025 y 2026, lo que descarta un evento aislado y evidencia la adaptación del patógeno al ecosistema local.
Impacto en fauna silvestre
El H5N1 ha sido identificado en pingüinos Adelia, cormoranes antárticos y págalos, además de pingüinos papúa en territorios subantárticos administrados por Australia. Estudios recientes documentaron la muerte de más de 50 págalos antárticos, consideradas las primeras mortalidades confirmadas en fauna silvestre del continente.
La presencia del virus se extiende a lo largo de unos 900 kilómetros de la costa occidental antártica, según reportes regionales.
La llegada del H5N1 a la Antártida forma parte de la expansión mundial del clado 2.3.4.4b, detectado en múltiples continentes desde 2020. Publicaciones científicas recientes destacan que la panzootia ha alcanzado regiones remotas, incluida la Antártida, tras propagarse en América del Sur.
Equipos de Chile, Argentina, Australia y redes como el Scientific Committee on Antarctic Research (SCAR) mantienen campañas de muestreo durante el verano austral. Los protocolos de bioseguridad buscan evitar la diseminación involuntaria del virus entre colonias reproductivas.
Hasta el 27 de febrero de 2026, no se han registrado casos de transmisión a humanos en territorio antártico. La vigilancia se centra en el impacto ecológico y en la evolución del virus en poblaciones animales.
Autor
Redacción PH
