La economía de guerra
Luis Enrique Sánchez Fernández
2ª Entrega
Ante el estancamiento económico y las tensiones geopolíticas, el gasto militar vuelve a ocupar un lugar central en la economía mundial.
Cuando el crecimiento económico pierde dinamismo y las desigualdades generan tensiones sociales, los sistemas económicos buscan nuevas fuentes de expansión.
A lo largo de la historia, una de ellas ha sido la guerra.
Los grandes conflictos bélicos del siglo XX no sólo fueron confrontaciones políticas o territoriales. También transformaron profundamente la estructura del capitalismo global.
La Segunda Guerra Mundial impulsó industrias enteras, aceleró el desarrollo tecnológico y dio origen a lo que el presidente estadounidense Dwight D. Eisenhower denominó el “complejo industrial”.
Los grandes conflictos bélicos del siglo XX no sólo fueron confrontaciones políticas o territoriales. También transformaron profundamente la estructura del capitalismo global.
Ese modelo estableció una relación permanente entre economía, industria y defensa.
Hoy, en un contexto de tensiones geopolíticas crecientes, muchos analistas observan un fenómeno similar.
El gasto militar mundial se encuentra en niveles históricos. Las potencias globales fortalecen sus industrias de defensa, aumentan sus presupuestos militares y reorganizan sus alianzas estratégicas.
Conflictos como la guerra entre Rusia y Ucrania, las tensiones en Medio Oriente o la creciente rivalidad entre Estados Unidos y China están redefiniendo la economía mundial.
La guerra moviliza enormes recursos económicos.
Activa sectores industriales, estimula la investigación tecnológica, reorganiza cadenas de suministro y permite justificar enormes gastos públicos.
En términos estrictamente económicos, puede funcionar como una forma de reactivar sectores productivos.
Pero tiene un costo gigantesco.
La guerra genera destrucción, desplazamientos humanos, crisis humanitarias y una inestabilidad internacional permanente.
Puede beneficiar a ciertas industrias, pero no crea sociedades más justas ni más estables.
Por eso algunos analistas advierten que el mundo podría estar entrando en una fase peligrosa: un capitalismo cada vez más militarizado.
Un sistema que, incapaz de resolver sus desigualdades internas, busca sostener su funcionamiento mediante conflictos geopolíticos y gasto militar.
Si esa tendencia se consolida, el resultado podría ser un mundo más inseguro y más desigual.
Pero esa no es la única posibilidad.
La historia también muestra que los sistemas económicos pueden transformarse cuando las sociedades exigen cambios.
Y esa posibilidad abre el debate central de nuestra época.
Es cuanto.
3ª y última entrega, mañana: ¿Qué sistema vendrá después?
Autor
Luis Enrique Sánchez Fernández
Periodista, economista, historiador, universitario BUAP. Con más de 40 años en los medios, ha escrito en periódicos y revistas, ademàs colaborado para radio, televisión y portales digitales. Creador de Poblanerìas y fundador de PeriodismoHoy.com. Primer director de Radio BUAP hace 25 años. Impulsor del periodismo de investigación.
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