Lunes, julio 20, 2026

9 julio, 2026

Redacción PH

Alarma global: Más de 49,000 especies están ya en peligro de extinción, según la Lista Roja

El número de especies amenazadas en la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) ha crecido un 1.8% en comparación con los registros publicados en octubre de 2025.

La última actualización de este indicador, presentada formalmente este jueves, sitúa en 49 mil 505 el total de especies que sufren algún grado de riesgo de desaparición, sobre un total de 175 mil 909 evaluaciones biológicas realizadas por la red ambiental.

El balance definitivo de la Lista Roja expone con dureza las diferentes escalas del peligro de extinción: se contabilizan oficialmente 951 especies “extintas”, 10 mil 947 en “peligro crítico” y 18 mil 186 catalogadas como “vulnerables”.

Asimismo, el inventario científico registra 10 mil 701 especies bajo el estatus de “casi amenazadas”, 91 mil 517 en “preocupación menor” y mantiene a otras 20 mil 037 bajo la etiqueta de “datos insuficientes”, lo que evidencia la acuciante necesidad de mayor investigación de campo.

En tanto, la Cícadas (Flora antigua) el 71% está en peligro de extinción; seguido de los arrecifes de coral (Pólipos): 44% de las especies bajo amenaza; anfibios: 41%; tiburones 38% y coníferas 34%

Minería profunda: Amenaza en los orígenes de la vida


Una de las mayores alertas del informe se sumerge hasta los cinco mil metros bajo el nivel del mar. La actualización de la lista incluye de forma inédita la evaluación de moluscos endémicos (como caracoles, lapas, mejillones y almejas) que habitan en torno a chimeneas hidrotermales. Los resultados son desoladores: el 62% de estas especies, muchas descubiertas apenas hace una década, se encuentra en grave riesgo debido a la expansión de la minería en aguas profundas.

Según detalló la UICN, las actividades de exploración y extracción submarina levantan masivas nubes de sedimentos que asfixian y bloquean los mecanismos de alimentación de estos organismos primitivos.

Científicos y expertos como Kathleen Flower, vicepresidenta de Ciencia de la Biodiversidad de Conservation International, han exigido “actuar con cautela” y frenar el avance industrial sobre estos frágiles ecosistemas, considerados por la ciencia actual como el entorno clave donde se originó la vida terrestre hace cuatro mil millones de años.

El informe documenta también cómo los fenómenos de la era digital pueden castigar directamente a la fauna silvestre. La rana de lluvia del desierto (Breviceps macrops), un anfibio de Namibia y Sudáfrica adaptado de forma única para absorber la humedad de la niebla costera, empeoró su condición al pasar de “casi amenazada” a “vulnerable”.

Si bien la expansión de la minería de diamantes y los megaproyectos energéticos influyen en este declive, la UICN denunció un factor inusitado: la viralización de un video en redes sociales que destacaba la peculiar y tierna vocalización de la rana desató una ola de demanda internacional para su domesticación ilegal.

Los expertos pronostican que, sumado a los efectos del cambio climático, la población de este anfibio podría contraerse un 20% durante la próxima década de no implementarse planes de contingencia urgentes.

Por primera vez, la actualización de la Lista Roja introduce un criterio de priorización revolucionario: la identificación de plantas con flores bajo el programa EDGE (Especies Evolutivamente Distintas y Globalmente Amenazadas, por sus siglas en inglés). Estas plantas, representadas en esta ocasión por la incorporación de la Gerritea pseudopetiolata (una gramínea nativa de Bolivia), son descritas por el organismo como las piezas más singulares e irremplazables del “Árbol de la Vida”. De las cerca de 10 mil especies estimadas bajo este estatus de excepcionalidad evolutiva, la comunidad científica ha logrado catalogar formalmente a seis mil.

En medio de este complejo panorama, la conservación demostró su efectividad a través del numbat (Myrmecobius fasciatus), un pequeño marsupial insignia de Australia Occidental. Gracias a intensos programas de control de depredadores invasores (gatos y zorros asilvestrados) y reproducción en cautiverio, la especie logró pasar de estar “en peligro” a “casi amenazada”, incrementando su población de apenas 300 ejemplares a una cifra estimada de entre dos mil y tres mil individuos. No obstante, los expertos recuerdan que el marsupial ocupa hoy solo el 0.04% de su distribución geográfica histórica, confirmando que la guardia frente a la extinción global jamás debe bajarse.

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Redacción PH

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