Palomares y Salvatori, la escuela del desprecio en la política
Luis Enrique Sánchez Fernández
Grace Palomares tiene 37 años y Nayeli Salvatori 40. Muy pronto llegarán a la edad de los adultos mayores que decidieron ridiculizar. Si, según el dicho popular, los hombres a los 40 “huelen a baúl del recuerdo”, ellas, siguiendo su propia lógica, ¿olerán a mochila mojada?
Diputadas ambas por Morena, le han provocado a su partido un problema que nadie necesitaba en vísperas de una campaña. Jugaron con fuego y terminaron quemándose.
Hasta dónde le llegará la quemada a Morena, Imposible predecirlo, pero es un hecho, las chispas calientes del dicho le llegarán por parte de un sector de la población votante que normalmente, harto de las rapacerias de otros partidos, buscaba a Morena de manera natural.
Ni las disculpas de Agustín Guerrero Castillo podrán reparar el daño.
Quizá el episodio deje una enseñanza útil. Todos, si la vida nos concede ese privilegio, aspiramos a llegar a viejos. Burlarse de la vejez equivale a burlarse del propio futuro.
Porque el calendario tiene una costumbre infalible: nunca se detiene para nadie. Tampoco para los diputados.
Salvatori y Palomares han equivocado la estrategia. El camino que transitan no responde al espectáculo barato y de carpa.
Las carpas serias, aquellas que eran hacedoras de los grandes artistas mexicanos, ofrecían espectáculos de comedia, sátira política, música y tandas, sirviendo como la gran escuela para las máximas figuras del Cine de Oro mexicano.
Las viejas carpas mexicanas formaron a grandes comediantes porque detrás del humor había talento, disciplina y oficio. Lo que ofrecieron estas diputadas no fue sátira política; fue una ocurrencia. Y las ocurrencias duran lo que tarda en apagarse el eco de una mala frase.
En política, el desprecio suele cobrarse en las urnas. Porque la memoria de los ciudadanos puede ser corta para muchas cosas, pero rara vez olvida cuando alguien se burla de ellos.
Lo que ahora ofrecieron estas damas, fue un espectáculo barato, que debe ser el inicio de un camino cuyo destino es el despido.
Aunque el fracaso las espera, las carpas ya no existen, han pasado de moda.
Es cuanto.
Autor
Redacción PH
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