Pavimento, poder y 2027
Luis Enrique Sánchez Fernández
Después de años de abandono en diversas zonas, la intervención estatal comienza a notarse
Puebla vive una escena poco común en la política local: un gobernador tomando directamente las riendas de la pavimentación y rehabilitación de vialidades en la capital del Estado, mientras públicamente llama al presidente municipal a reforzar su trabajo para facilitar la movilidad urbana.
En apariencia, el tema parece estrictamente administrativo. Calles destruidas, avenidas colapsadas, tráfico complicado y obras que durante años fueron postergadas. Pero en política pocas cosas son solamente administrativas.
Alejandro Armenta ha decidido convertir la obra pública visible en una de las cartas más importantes de su gobierno. Y la pavimentación lo es. La gente quizá no recuerde discursos, diagnósticos financieros o complejos programas técnicos, pero sí recuerda la calle destruida frente a su casa y el día en que finalmente fue reparada.
Por eso la rehabilitación urbana tiene una enorme rentabilidad política.
Las principales avenidas de Puebla muestran cambios evidentes. Hay maquinaria, cierres, cuadrillas trabajando día y noche y una percepción ciudadana de movimiento gubernamental. Después de años de abandono, la intervención del Estado se nota.
Ante tal efecto positivo, el gobernador Alejandro Armenta pidió al alcalde José Chedraui enviar más personal vial para agilizar el tránsito y colaborar con las obras estatales.
Y ahí cambió el significado del mensaje.
Porque normalmente estas diferencias o exigencias entre niveles de gobierno se manejan de manera privada. Una llamada telefónica basta. Una reunión discreta resuelve el problema. Pero cuando el señalamiento ocurre frente a medios y cámaras, entonces deja de ser solamente operativo.
Se convierte en mensaje político.
No necesariamente de ruptura. Tampoco de confrontación abierta. Pero sí de jerarquía, posicionamiento y construcción de liderazgo.
El mensaje implícito parece claro: el gobierno estatal está actuando y el Ayuntamiento debe estar a la altura del ritmo impuesto desde Casa Aguayo.
La escena adquiere todavía más relevancia porque ocurre cuando, aunque oficialmente nadie lo reconozca, el horizonte electoral de 2027 ya comenzó a moverse.
En política mexicana los procesos sucesorios empiezan mucho antes de los calendarios legales. Y en Morena, donde el poder real suele definirse desde las estructuras gubernamentales y no desde campañas tradicionales, cada acción pública adquiere significado.
José Chedraui aparece desde ahora como posible aspirante a la reelección municipal. Y bajo esa lógica, toda evaluación pública de su administración comienza a tener implicaciones políticas futuras.
Si el tráfico colapsa por las obras, el costo ciudadano puede recaer parcialmente en el municipio. Si las calles mejoran, el beneficio político puede concentrarse en el gobierno estatal. Así funciona también la disputa silenciosa por la percepción pública.
Pero sería injusto reducir todo a una lucha de poder.
La realidad también muestra algo evidente: Puebla necesitaba intervención urgente en muchas de sus vialidades. El deterioro urbano era ya tema cotidiano de molestia ciudadana. Y tanto el estado como el municipio tienen responsabilidad compartida en la movilidad y mantenimiento urbano.
El ciudadano común, en realidad, no distingue con precisión qué calle corresponde al municipio y cuál al estado. Lo que exige es una ciudad funcional.
Por eso quizá el fondo más delicado no sea quién pavimenta más, sino cómo se están redefiniendo los equilibrios políticos entre ambos niveles de gobierno.
Cuando un gobernador asume tareas tradicionalmente municipales y después pide públicamente al alcalde cumplir con su parte, la discusión deja de ser únicamente urbana.
Se vuelve política.
Y entonces la pavimentación deja de ser solamente concreto y asfalto.
Se convierte también en una forma de ejercer autoridad, construir presencia y comenzar —silenciosamente— el camino rumbo a 2027.
Es cuanto.
Autor
Luis Enrique Sánchez Fernández
Periodista, economista, historiador, universitario BUAP. Con más de 40 años en los medios, ha escrito en periódicos y revistas, ademàs colaborado para radio, televisión y portales digitales. Creador de Poblanerìas y fundador de PeriodismoHoy.com. Primer director de Radio BUAP hace 25 años. Impulsor del periodismo de investigación.
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