Viernes, octubre 16, 2026

3 mayo, 2026

Luis Enrique Sánchez Fernández

México–Estados Unidos: ¿cooperación rota o subordinación en marcha?

Luis Enrique Sánchez Fernández

La relación entre México y Estados Unidos atraviesa uno de sus momentos más delicados desde el fin de la Guerra Fría. No es una guerra abierta, tampoco una ruptura diplomática, pero sí una etapa de presión creciente, desconfianza mutua y confrontación silenciosa.

Lo que hoy ocurre entre ambos países ya no puede entenderse únicamente como combate al narcotráfico.

Hay algo más profundo.

Las acusaciones del gobierno norteamericano contra funcionarios mexicanos (entre ellos el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya) no sólo representan un hecho judicial. Son también un mensaje político. Un mensaje duro, calculado y público: Estados Unidos quiere demostrar que puede señalar, exhibir y presionar a integrantes del poder político mexicano incluso sin pasar primero por los mecanismos políticos tradicionales de la diplomacia.

Y ahí nace la pregunta inquietante:

¿Estamos frente a una cooperación bilateral deteriorada… o frente a un intento de subordinación?

Porque una cosa es compartir información, coordinar investigaciones y combatir juntos al crimen organizado; y otra muy distinta es que una potencia utilice su aparato judicial, financiero y mediático para colocar contra la pared a un gobierno vecino.

No se trata de defender a nadie.

Si existen vínculos criminales entre funcionarios mexicanos y el narcotráfico, deben investigarse y castigarse. El problema es otro: ¿por qué ahora?, ¿por qué de esta manera? y ¿por qué convertir el tema en una ofensiva pública de alto impacto político?

La respuesta quizá no esté solamente en México.

Estados Unidos atraviesa una etapa de tensiones internas profundas. Polarización política, desgaste institucional, crisis migratoria, inflación persistente, competencia con China, conflicto energético internacional y una creciente sensación de pérdida de control mundial.

El viejo liderazgo norteamericano ya no es absoluto.

Y cuando los imperios sienten debilitamiento, suelen endurecer sus zonas de influencia inmediatas.

México aparece entonces como territorio estratégico: frontera, comercio, migración, seguridad, mano de obra, rutas energéticas y control geopolítico del continente.

Por eso el narcotráfico ya no es solamente un problema criminal. Ahora es argumento de seguridad nacional.

Y bajo esa lógica, Washington parece construir una nueva doctrina: presión económica, amenazas arancelarias, intervención judicial extraterritorial, inteligencia operativa y condicionamiento político.

No es casual que coincidan los temas del fentanilo, la revisión del T-MEC, la migración y las acusaciones contra políticos mexicanos.

Todo forma parte de la misma ecuación de poder.

El fondo del conflicto quizá sea éste:

Estados Unidos necesita recuperar autoridad continental en un mundo que cambia rápidamente.

Y México, por primera vez en muchos años, intenta moverse con mayor autonomía política y económica.

Ahí aparece la fricción.

Porque Washington acepta aliados… pero rara vez tolera vecinos plenamente independientes.

El riesgo es enorme.

Si México se somete completamente, pierde soberanía política. Pero si responde con nacionalismo retórico sin capacidad real de negociación, también puede entrar en una confrontación peligrosa con su principal socio comercial.

La relación bilateral parece avanzar hacia una etapa nueva: menos cooperación romántica y más presión estratégica.

Ya no es la relación del “amigo y vecino”.

Es la relación entre una potencia en crisis y un vecino indispensable que busca margen propio.

Y en medio de esa tensión histórica, la pregunta sigue abierta:

¿Estados Unidos quiere justicia… o quiere obediencia?

Es cuanto.

Autor

Luis Enrique Sánchez Fernández

Periodista, economista, historiador, universitario BUAP. Con más de 40 años en los medios, ha escrito en periódicos y revistas, ademàs colaborado para radio, televisión y portales digitales. Creador de Poblanerìas y fundador de PeriodismoHoy.com. Primer director de Radio BUAP hace 25 años. Impulsor del periodismo de investigación.

Artículos Relacionados

Morena Puebla, Pepe o La Bonita, a esperar 

La disputa por Puebla capital exhibe tres maneras de construir poder político. La incógnita es si la encuesta decidirá o...

LEER NOTA

27 septiembre, 2026

2027 ya comenzó: Chedraui espera la señal 

Luis Enrique Sánchez Fernández  Hay elecciones que comienzan cuando las autoridades electorales dicen que comienzan.  Y hay otras que comienzan...

LEER NOTA

13 septiembre, 2026

Puebla, cuando Hidalgo dio el Grito: la ciudad que defendía al rey 

Luis Enrique Sánchez Fernández  La Puebla de 1810 era una ciudad con una estructura social profundamente corporativa: Iglesia, Ayuntamiento, comerciantes,...

LEER NOTA