Domingo, junio 16, 2024

28 mayo, 2020

Redacción PH

La política en los tiempos de la peste

Para Javier Escobar Parra, con un
abrazo solidario en esta hora de dolor

Dijo Albert Camus que la peste suele aflorar los mejores sentimientos de la gente, pero también los peores, y que este último era un espectáculo horroroso. La cita queda muy bien a propósito de la coyuntura política, aún en la parte más aguda de la pandemia los políticos decidieron comenzar a mostrar sus cartas y hacer algunos movimientos. Félix Salgado pidió permiso en el Senado para estar en disposición de entrar a la puja por la gubernatura. Aunque ha sido objeto de crítica, su equipo cercano dice que al pedir permiso ahora se ahorró un desgaste mayor porque hay receso en el Senado y en junio estará la agenda legislativa muy cargada y las críticas serían mayores.
El lance de Félix tiene la intencionalidad no voceada de poner en problemas a Nestora Salgado, Pablo Sandoval (Ballesteros) y Adela Román. Los estatutos de Morena requieren que los precandidatos a la gubernatura estén libres de compromisos institucionales tres meses antes de comenzar el proceso de competencia partidaria, que arranca el 17 de septiembre. Nestora, Pablo y la alcaldesa tendrían que pedir licencia antes del 17 de junio para estar en la jugada. Mientras tanto, Salgado Macedonio administra su ventaja en las encuestas y al parecer se está ahorrando un desgaste mayor, cuando escribo estas líneas las reacciones a su licencia prematura se diluyeron por la emergencia de otros temas.

Casi al mismo tiempo que la licencia del senador Salgado Macedonio se difundió un video muy bien elaborado criticando a todos los precandidatos de Morena, con la excepción de Adela Román, a quien se valora bien en su reacción frente a la pandemia, que critican en los otros aspirantes. Quien realizó ese trabajo pretende malquistar a la alcaldesa con los otros contendientes, sobre todo con Luis Walton. No es fuego amigo, la alcaldesa mantiene una alianza con el empresario y personas cercanas al círculo de Walton la asesoran en la pretendida reingeniería administrativa del ayuntamiento porteño. Es fuego enemigo que apuesta a dividir a la izquierda.
Luis Walton, que tiene posibilidades serias de ser candidato, y Alberto López Rosas, que tiene menos pero que se empieza a encaminar a entrar al pelotón de aspirantes con posibilidades, no tienen problema; al no tener cargo no necesitan renunciar ni se van a desgastar por el tema de los permisos. La senadora Nestora Salgado difícilmente va a lograr meterse a la jugada, llegó el tiempo de hacer valer las estructuras partidarias y aquí los que quedarían son Adela Román, Félix Salgado, Pablo Sandoval y Luis Walton.

La pandemia se metió a la campaña y un primer episodio es la forma en que l@s precandidat@s se movieron ante ese reto. Pablo Amílcar Sandoval prácticamente no hizo nada, salvo administrar la entrega masiva de recursos federales antes de la cuarentena, que no le cuenta como labor propia en cuanto forman parte de políticas nacionales impulsadas por el presidente López Obrador. Félix Salgado donó material de trabajo y equipo a varias clínicas en todo el estado, Luis Walton hizo lo mismo, adicionalmente realizó un gran reparto de apoyos alimenticios y convocó al concurso de becas estudiantiles. Hay que resaltar que Walton no tiene ningún cargo y que siempre ha sido un hombre altruista, mucho antes de que se metiera a la política. Hay en el fondo de esa conducta una historia personal que conozco pero que no deseo mencionar ahora.

Podemos resumir que todos los aspirantes, hombres y mujeres, de todos los partidos, salen bien librados de una evaluación respecto a sus reacciones frente a la pandemia. Sin embargo hay algo que debemos destacar, la respuesta de Adela Román se percibió en la sociedad política como una actitud congruente y muy comprometida con la salud de la gente. Cierto, era su obligación, pero como la alcaldesa venía de una zona de desgaste, la coyuntura sirvió para afianzar sus posibilidades.
Veamos. En estos momentos debería estar en marcha la reingeniería administrativa y financiera del municipio, medida anunciada en diciembre y prácticamente aprobada por todas las fuerzas políticas. Involucraba una reducción significativa de la plantilla laboral. Esas medidas iban a implicar un desgaste severo de la alcaldesa, que tendría que cargar con el costo político correspondiente. La coyuntura dio al traste con esta reingeniería, ahora no es posible desplazar a ningún trabajador por razones de elemental humanismo. La tan necesaria reconversión tendrá que esperar.
Por otra parte, la presidenta canalizó la mayor parte de apoyo civil a los necesitados. La apertura de comedores comunitarios, despensas y apoyos a productores del campo y pescadores no hubiera sido posible sin las donaciones de instituciones altruistas, sindicatos de obreros y patronales, iglesias y comunidades solidarias como la comunidad judía. Esos donativos, que fueron por fortuna cuantiosos, se exhibieron como tales en las redes y medios de comunicación, pero a la hora de recibir la despensa o el apoyo, a la gente no le interesa el viaje que hicieron esos bienes para llegar a sus manos, le interesa el hecho concreto de ser atendidos. Ahí el ayuntamiento de Acapulco se reivindicó porque gran parte de su estructura administrativa y de apoyo se reconfiguró y se convirtió en un comité de salud para enfrentar al coronavirus y sus consecuencias.

Aunque el saldo neto de una evaluación ciudadana diera como resultado un empate entre los aspirantes al exhibir sus habilidades para enfrentar la coyuntura, la ganancia mayor es para la alcaldesa porque es la única que venía de una zona de desgaste. Hoy sus reacciones están siendo valoradas y una encuesta reciente le otorga el 23 por ciento de intención del voto si quiere reelegirse, frente a Ricardo Taja le saca un 9 por ciento de ventaja; la mala noticia es que la misma encuesta otorga a Abelina López un porcentaje de intención del voto del 30 por ciento y una distancia de 15 puntos frente al mismo candidato. Los números de la alcaldesa no son malos y logró meterse a la contienda. Hay que esperar para ver cómo se va a decidir el asunto, aunque es evidente que está en la pelea.

CORREO CHUAN

La pandemia nos está pegando con mucha fuerza, Guerrero será uno de los estados en que se regrese más tarde a la nueva normalidad. En el municipio nos afecta la cercanía de Acapulco y la indisciplina de la gente. Hemos perdido grandes amigos, conocidos y viejos compañeros de lucha. En mis publicaciones no insisto mucho en el QUÉDATE EN CASA, porque entiendo que la inmensa mayoría de los que leen mis trabajos están conscientes de lo peligroso de la situación. Hay amigos que reiteran el llamado a la población a mantener buenos hábitos de limpieza, a la sana distancia y a quedarse en casa. Es bueno, pero creo que hay un efecto de sobreexposición de los mensajes que hacen que en esta etapa de la epidemia su efectividad sea muy marginal. Es obligación de las autoridades encauzar a la ciudadanía a tener una actitud responsable, todos los órdenes de gobierno en todo el país lo están haciendo. Es increíble que todavía haya personas que se nieguen a aceptar esta terrible realidad que estamos viviendo. Interpreto esa actitud no como una rebeldía ante el gobierno o falta de empatía con el prójimo, sino como un mecanismo de defensa de personas a las que tal vez les sea materialmente imposible seguir las medidas de confinamiento y sana distancia. No me lo explico de otra manera.

Los acontecimientos históricos cambian la forma de ver el mundo y modifican a fondo muchas cosas, instituciones y procesos. Uno de los primeros en sufrir sus trasformaciones es el lenguaje. Octavio Paz lo dijo con una frase negativa: ‘cuando una sociedad se descompone lo primero que se pudre es el lenguaje’. Un fenómeno reciente en México lo tenemos en el amasiato entre el Estado y las bandas criminales, que terminó contaminando el lenguaje, los gustos musicales, las percepciones negativas de las cosas, los procesos sociales y la pérdida de valores. Una palabra inocente, que define a verbo incorporar hoy está convertida en una amenaza y se pronuncia en voz baja en algunas conversaciones – Lo levantaron – dicen – para mitigar la carga delictiva de una acción que el código penal define como privación ilegal de la libertad en la modalidad de secuestro.

El tiempo hace que algunas palabras caigan en desuso, que cambien de significado o que surjan nuevos vocablos para nombrar nuevas realidades. Por ejemplo, hoy son muy comunes las piyamadas y las guerras a almohadazos entre los niños; en la edad media una guerra con almohadas significaba la muerte. La almohada era un madero cúbico con una especie de mango más delgado para sostenerse, la usaban los caballeros para sacarle filo a sus espadas y en las noches a descampado ponían la cabeza sobre ellas para dormir. De niño leí un libro sobre la erupción del Vesubio, el volcán que sepulto a la ciudad de Pompeya, en la antigua Roma. En un párrafo decía que Plinio el Viejo fue uno de los últimos que salió de la ciudad y que para protegerse amarró a sus espaldas una almohada. Pensé que en lugar de sabio, ese señor era un tonto de capirote, porque una almohada se iba a incendiar con la lava ardiente que arrojaba el Vesubio. Hasta que mi padre me aclaró que la palabra había cambiado de significado y que el garrote macizo que se amarró a la espalda servía para cuidar su cabeza de las piedras que lanzaba el volcán. De todos modos no le sirvió de nada, la salida de Pompeya de Plinio el Viejo con el madero atado a su espalda es la última noticia que de él se tuvo.
Una palabra que cambió de significado es la palabra ‘huésped’, que de referirse al dueño del mesón o la hostería, hoy hace alusión al que llega a hospedarse.

La pandemia está haciendo su tarea en este proceso. Desde hace cuatro meses, surgen nuevas palabras, se innovan otras o adoptan significados más complejos. La palabra PANDEMIA casi no se pronunciaba ni escribía desde la epidemia de influenza española en los años 1918-1920. Covid 19 es una palabra compuesta que hoy todo el mundo pronuncia. Quiero referirme a una frase que sirve ahora para posponer compromisos o actividades sin dar fecha exacta de cumplimiento. Ocurrió con las tres promesas incumplidas del mexicano: ‘mañana te pago’, ‘la última y nos vamos’ y ‘nomás la cabecita’. Se escucha la frase todos los días, generalmente a respuesta de alguna interrogante: ¿Cuándo estará la edición de este libro? ¿Cuándo puede ir a arreglar la bomba de agua? ¿Cuándo tendrá tiempo de tractorar la huerta? ¿Cuándo volveremos a clase? ¿Cuándo regresaremos al programa de televisión? ¿Cuándo podremos platicar?
En días recientes la he escuchado hasta cinco veces en un día, pronunciada por gente llana, por hombres y mujeres cultos, por ejecutivos de banco, por funcionarios de todos los niveles, por médicos, profesores y cronistas. Es una frase muy sencilla y ambigua, como todas las frases que surgen con fuerza de destino. En las tres promesas incumplidas de los mexicanos tenemos límites físicos, de tiempo: ‘mañana te pago’ establece inmediatamente un horizonte temporal de 24 horas entre la pronunciación de la frase y el resarcimiento de la deuda. ‘La última y nos vamos’ es más indeterminada porque no refiere si la última copa de la botella, la última que se sirve y se tomarán en ese momento o la última copa de la fiesta o la cantina (lamento mucho no tener la asesoría de Felipe Calderón para este tema, es especialista). ‘Nomás la cabecita’ alude sin ninguna duda a un espacio físico, más allá del cual está el rompimiento de una promesa (y de otras cosas).

La frase con la que se están contestando casi todas las interrogantes en nuestro trato social es ‘nomás que pase este pedo’. Ese conjunto de palabras eleva la creatividad del mexicano para modificar el lenguaje a alturas sublimes. Para empezar, la referencia a una flatulencia hace que desde el principio se capte la intencionalidad de lo dicho como algo inasible, poco creíble. Al poner como límite algo evanescente o que no se puede ver ni tocar, la frase adquiere una ambigüedad como casi ninguna otra. Nombrar la flatulencia tampoco define al problema, puede ser la pandemia, o puede ser cualquier otro que se les ocurra a la persona que interroga y a la que responde. Me imagino un juicio civil de cobranza donde el demandante argumente ante un juez que su contraparte se comprometió a pagarle ‘nomás que pase este pedo’. La frase superó con mucho a las tres promesas incumplidas del mexicano, no tiene un límite físico y ni siquiera una esperanza de convenir un plazo o medir cuándo termina el problema al que alude la referencia gaseosa. Será una de las expresiones que más se acerque a una idea de la eternidad. La única formulación material y lógica para expresar con plenitud el contenido preciso de la promesa que está en esas palabras tendría que ser a través del cálculo diferencial e integral, donde los resultados, a medida que se avanza en encontrar las derivadas de cada ecuación, siempre terminan en un signo como tenaza para agarrar el hielo, que significa INFINITO (por eso esta materia se conoce también como cálculo infinitesimal).
Nació con suerte la frase, se usa en todas partes y en todos los estratos sociales. Su gigantesca ambigüedad radica en que el que la pronuncia no niega la deuda, el trabajo, el libro que le prestaron, la posibilidad de charlar, de ir al cine, de estudiar o de trabajar. Al pronunciar la frase muestra su buena voluntad y al mismo tiempo la imposibilidad material de ser requerido en plazos, montos, tareas o cuotas. Tiene además la gracia de la sencillez, es fácil de aprender y con la excepción de la palabra ‘que’, que actúa como condicional y conectivo, sus cuatro palabras restantes son bisílabos; una con sonoridad aguda, la primera, y tres graves, lo que le da una tonalidad suave a la expresión.

En días pasados evoqué el caso de John Steimbeck, que tiene en Las viñas de la ira un párrafo de DOS PÁGINAS sólo con mono y bisílabos. Las frases de ese párrafo están catalogadas como un homenaje a la sencillez y la contundencia en el lenguaje. José Saramago, Antonio Muñoz Molina y Carlos Fuentes tienen párrafos hasta de quince páginas, pero se nota la forma en que estos escritores eludieron el punto y aparte mediante el recurso de poner varios conectivos para que la idea que expresa el párrafo siguiera vigente. Hay incluso un libro completo de un solo párrafo, El Apando, de José Revueltas. Su autor explicó que tomó la decisión de que el libro no tuviera ningún punto y aparte, solamente puntos y seguido y punto final, para enfatizar una visión descarnada de la vida carcelaria en el régimen de Gustavo Díaz Ordaz. En el caso de Revueltas sí se percibe la respiración distinta de un libro que se lee hasta con un poco de angustia y no se observa el recurso de los conectivos para que la idea continuara vigente. El Apando y Los días terrenales son las obras que mejor reflejan la influencia de la literatura sombría de Fiodor Dostoievski en la obra de Revueltas.

El correo chuan dice que la pandemia está cobrando una cuota muy alta de dolor en el municipio. Abrazo con solidaridad y mucho aprecio a mi pariente Ramiro Navarrete y a mi amigo Javier Escobar Parra por las lamentables pérdidas que han sufrido. Ignoro si por Covid 19, pero al gremio de cronistas también lo tocó la desgracia de estos días aciagos; murió el maestro Adrián Santos, músico, cronista y danzante de Tixtla, rescató varias tradiciones, bailes y voces antiguas de su tierra. Abrazo con cariño y respeto a sus familiares y pido a Dios que ilumine su danza hacia la eternidad.

Dice también el chuan que los mexicanos al fin tenemos una frase que supera con creces la ambigüedad de las tres promesas del mexicano, que es discreta y clamorosa al mismo tiempo y que se difumina en una promesa volátil que ratifica el compromiso de cumplir la palabra empeñada. Tendrá fortuna, llegó para quedarse.
Dice también el chuan que los precandidatos comienzan a mover sus piezas y que aunque Luis Walton y Félix Salgado están en el ánimo de mucha gente, la alcaldesa Adela Román Ocampo se posiciona como contrincante que puede alcanzarlos. Esperemos que pronto pase este mal momento de la humanidad y que nos volvamos a encontrar para platicar, ir al cine, abrazarnos. Nomás que pase este pedo. Zapata 21 es una dirección de bellos recuerdos.

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